Cardiología Deportiva Infantil y Juvenil
La cardiología deportiva pediátrica tiene como objetivo evaluar la salud cardiovascular de niños y adolescentes que practican actividad física o deporte, identificando posibles enfermedades cardíacas que puedan suponer un riesgo durante el ejercicio y garantizando una práctica deportiva segura.
Además de detectar patologías cardiovasculares previamente desconocidas, la valoración cardiológica permite orientar a las familias y deportistas sobre el nivel de actividad física más adecuado para cada caso.
¿En qué consiste una valoración cardiológica deportiva?
La evaluación incluye una historia clínica detallada, exploración física y electrocardiograma. En función de los hallazgos clínicos o de las características del deportista, puede completarse con otras pruebas como ecocardiografía, Holter ECG o prueba de esfuerzo.
Durante la consulta se valoran aspectos como la presencia de síntomas relacionados con el ejercicio, antecedentes personales de enfermedad cardiovascular y antecedentes familiares de cardiopatías hereditarias o muerte súbita.
El objetivo final es favorecer una práctica deportiva segura, promover hábitos de vida saludables y ofrecer tranquilidad tanto a los deportistas como a sus familias.
La práctica deportiva aporta importantes beneficios para la salud física y emocional de niños y adolescentes. La valoración cardiológica deportiva permite realizarla con la máxima seguridad posible.
¿Qué niños o adolescentes deberían realizar una valoración cardiológica deportiva?
La Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas recomienda la realización de una evaluación cardiovascular previa a la práctica deportiva organizada, especialmente en deportistas que participan en competiciones o realizan actividad física de intensidad moderada o alta.
Está especialmente indicada en:
• Deportistas federados o que participan en competiciones.
• Niños y adolescentes que realizan entrenamientos intensivos.
• Pacientes con cardiopatías congénitas o antecedentes cardíacos conocidos.
• Deportistas con síntomas durante el ejercicio, como dolor torácico, palpitaciones, mareos o pérdida de conocimiento.
• Niños con antecedentes familiares de cardiopatías hereditarias o muerte súbita.
